El Frutal: Una cosecha excelente para los niños

Category: Cooperativos 21 0

De la mano de la marca alemana Haba y creado por Anneliese Farkaschovsky llega El Frutal. Un juego cooperativo en el que los peques son orgullosos agricultores al menos durante los 15 minutos que dura la partida. Las frutas están maduras, las cestas preparadas… ¡Y hay un cuervo al acecho esperando el menor descuido para estropear la recolección!
Este juego es para niños de tres a seis años y pueden intervenir de cuatro a ocho personas. El tamaño del tablero y las piezas es bastante grande. Así se evitan accidentes si algún jugador decide probar cómo sabe la fruta recién cogida del árbol. Un motivo de tranquilidad para padres despistados que no tengan cuatro ojos para ver siempre las travesuras de sus angelitos.
En el interior de la caja de El Frutal se encuentran los siguientes accesorios:
– Un tablero con un árbol frutal en cada esquina en cuyo centro se ve el dibujo de un cuervo.
– Un dado de seis en cuyas caras aparecen representados un cuervo, una cesta y un punto azul, otro rojo, uno verde y el último amarillo.
– 40 frutas de madera: 10 peras amarillas, 10 manzanas verdes, 10 cerezas rojas y 10 ciruelas azules.
– Cuatro cestitas.
– Un puzle del cuervo con nueve piezas grandes.
El reglamento en varios idiomas, entre ellos el español, como viene siendo habitual en productos de Haba.

Tablero de El Frutal

Las reglas son muy pero que muy simples. En realidad, esto supone una gran ventaja si se tiene en cuenta que los usuarios de este producto están dando sus primeros pasos en el mágico y fascinante mundo de los juegos de mesa.
Lo único que hay que hacer es colocar todas las manzanas, ciruelas, cerezas y peras en su correspondiente árbol, tener a punto las cestas vacías y lanzar el dado. Si por ejemplo, saliese el color verde se recogería una manzana y se guardaría en su cesta.
El Frutal basa su estilo de juego en los turnos por lo que todos los chiquitines van a tener oportunidad de tirar el dado y recoger alguna fruta. Siempre y cuando, claro está, salga el color adecuado y no la imagen del cuervo.
En caso de que el pájaro de alas negras entrara en escena lo que hay que hacer es seleccionar una pieza del puzle del cuervo y ponerla en el sitio indicado en el tablero. Es posible que esto suponga una desgracia para los agricultores en miniatura.
Si se colocan las nueve piezas que completan la efigie del cuervo antes de que toda la fruta haya sido arrancada de los árboles el juego termina y el equipo pierde la partida, incapaz de hacer frente al ave malvada.
Pero ganar en El Frutal no es tan difícil. Aunque hay que conseguir el objetivo antes de que se forme el cuervo siempre cabe la posibilidad de que el azar esté del lado de los intrépidos infantes.
Cada vez que salga la cesta se permite que se recolecten dos frutas independientemente del color que tengan. Esto es de una ayuda inestimable porque a medida que avance el juego los árboles se irán quedando sin frutos y a lo mejor no sale el color que se necesita para acabar la partida.
Como ya se ha apuntado más arriba, según las instrucciones del El Frutal pueden jugar de cuatro a ocho niños. Considerando que sólo hay cuatro cestas, si quieren participar más de cuatro pequeños lo más recomendable sería explicarles que todos forman parte de un mismo equipo y tendrán que compartir los juguetes.
Nadie conoce mejor a un hijo que sus padres. Si se adivinan demasiados problemas por la posesión de los codiciados, y escasos, recipientes lo mejor es limitar el número de jugadores a cuatro. ¡Más vale prevenir berrinches que estropeen la diversión!
No está claro por qué Haba no proporciona cestas para todos los jugadores. Es de suponer que sólo se ha pensado en que se necesitarían cuatro canastillas para cuatro clases de fruta sin tener muy en cuenta el hecho de que a una edad tan temprana los niños aún están aprendiendo a compartir.
¡Cuidado! Los materiales y accesorios de este juego no son irrompibles y si se deja que los chiquillos den rienda suelta a su lado más salvaje y destructivo no durarán mucho. Sin embargo, esta misma crítica es aplicable a la mayoría de los juegos infantiles.
Dejando aparte estos detalles, los más pequeños de la casa se lo pasan pipa jugando a El Frutal. La alegría de llenar sus cestas es inmensa y tanto las piezas como el tablero están decorados con vivos colores, perfectos para llamar su atención.
Como incentivo adicional El Frutal también aporta beneficios educativos. Enseña que no siempre se trata de ganar o perder. Al ser un juego cooperativo se fomentan los valores del trabajo en equipo y muestra la importancia de hacerse responsable de la tarea de uno mismo y de la de los demás.
Cabe destacar que este juego resulta atractivo en muchos aspectos. Es sencillo, divertido, instructivo y ante todo seguro al no contener piezas muy pequeñas y con aristas afiladas. En definitiva, los padres que anden a la caza del juego de mesa más apropiado para sus benjamines descubrirán que El Frutal es un auténtico hallazgo.

Add Comment